De la sintomatología común a la sospecha oncológica
Frecuentemente, los síntomas de alerta pueden confundirse con afecciones benignas. Por ejemplo, un dolor de garganta crónico que no mejora tras tratar una amigdalitis o una laringitis puede ser el primer indicio de un cáncer de garganta. Asimismo, es vital vigilar cambios en el tono del habla, ya que los problemas de voz suelen derivar de lesiones en las cuerdas vocales. El especialista debe diferenciar si una pérdida auditiva o un zumbido de oídos obedece a una otitis serosa común o a la compresión de un nervio por una masa cercana al área auditiva.
